Opinión



Plataforma 8 de marzo: Por la dignificación del empleo en el hogar y el trabajo de los cuidados

Recordamos la gran labor desarrollada por mujeres que luchaban y que luchan por la defensa del feminismo, de la igualdad y de los derechos de las mujeres.


Cartel de La celebración
Cartel de La celebración (Plataforma 8 de Marzo)
Desde que un grupo de obreras de una fábrica textil de Nueva York se echara a la calle un 8 de marzo para reivindicar sus derechos laborales hace ya más de un siglo, tomamos esta fecha para celebrar el Día Internacional de las Mujeres.

La lucha de las mujeres por la conquista de derechos laborales, reproductivos o de participación social y política se suceden ininterrumpidamente y, es por ello, por lo que algunas batallas las hemos ganado, sin embargo, nos quedan otras muchas pendientes de conseguir. Hoy es un día de conmemoración, denuncia y reivindicación.

La división entre el ámbito privado y el público consolidada con el ascenso histórico del capitalismo creó una situación donde el trabajo de los hombres, perteneciente al ámbito público, ha sido más valorado que el trabajo de las mujeres, el cual ha quedado relegado a lo privado, al ámbito del hogar y lo doméstico y, por tanto, destinado a reproducir la mano de obra que el capital requiere para su funcionamiento. Las tareas reproductivas, que se nos atribuyen como femeninas, han sido, y continúan siendo, socialmente infravaloradas y no remuneradas. Esto nos ha situado a las mujeres en posiciones de invisibilidad social, económica y política, y nos ha impedido nuestra autonomía social y económica respecto a los hombres.

Cuando las mujeres hemos accedido al sector público de la economía lo hemos hecho en condiciones desfavorables con respecto a los hombres porque nuestra actividad laboral se percibe como suplementaria a la de ellos. Esta situación se traduce en condiciones laborales más abusivas, la doble jornada laboral, precariedad, discriminación salarial, temporalidad en el empleo, desempleo de larga duración, jornadas parciales y el techo de cristal que nos impide como mujeres alcanzar las metas profesionales para las que estamos preparadas.

La incorporación masiva de las mujeres al mercado laboral durante las últimas décadas, la falta de corresponsabilidad de los hombres, así como el envejecimiento de la población han multiplicado las cargas y responsabilidades de muchas de éstas produciendo un vacío de presencia, de apoyo en el hogar y en el cuidado de familiares dependientes que, por otra parte, es realizado mayoritariamente por otras mujeres: empleadas del hogar y cuidadoras.

Este conjunto de factores ha supuesto que el trabajo doméstico o realizado en el hogar todavía hoy continúa teniendo una regulación laboral "especial": las empleadas del hogar tienen menos derechos que los y las trabajadoras en otros sectores ya que su trabajo se basa y se regula a partir de la premisa de la centralidad de la confianza, la flexibilidad y la "buena fe" en la creación de la relación entre la trabajadora y la persona que emplea. Esta premisa es peligrosa en tanto que amenaza los derechos de la trabajadora y, además, plantea interrogantes como la definición del "tiempo laboral" y "tiempo libre", y su capacidad para utilizar su tiempo como ella quiera. Esto es particularmente relevante si tenemos en cuenta que a menudo la trabajadora vive en su lugar de trabajo.

En el caso de los cuidados la situación no es más alentadora ya que la tradicional mayor dedicación de las mujeres a las tareas de cuidados familiares es un elemento central en el mantenimiento de los niveles de discriminación laboral de las trabajadoras, en el acceso al empleo, la formación y la promoción, en sus condiciones de trabajo, y en el reconocimiento profesional y retributivo.

Los cuidados recaen, por adscripción de género, en las mujeres y constituyen un trabajo invisible y no remunerado. Suplen la falta de servicios y atención sanitaria adecuada, además de entorpecer la trayectoria laboral de muchas mujeres. Sitúa a éstas en una posición de inferioridad y subordinación respecto a los hombres y la sociedad que no conceden ningún valor a los cuidados.

La falta de corresponsabilidad familiar y social sobre este asunto, menoscaba los derechos laborales y de participación ciudadana de las mujeres, y añade obstáculos importantes de cara a conseguir la igualdad real y efectiva entre mujeres y hombres. Por ello, es necesario redefinir un nuevo contrato social.

Las inversiones en infraestructuras sociales de calidad dedicadas a la atención de personas dependientes y a la infancia son fundamentales para que las mujeres puedan incorporarse al ámbito público en igualdad de oportunidades. La ley de dependencia ha de ser una herramienta para crear empleo de calidad, y además es una oportunidad perfecta para que se visibilice y cuantifique el trabajo de las mujeres. Debemos exigir desde todos los ámbitos que se aplique sin precariedad.

Estas situaciones se agravan considerablemente si las trabajadoras son además inmigrantes, puesto que trabajan en condiciones de suma explotación y esclavitud, sometiéndose a situaciones de discriminación múltiple por sexo, clase social y origen, que se agudizan y son más visibles en esta época actual de crisis social y económica.

Queremos dedicar este 8 de marzo a todas las empleadas del hogar y cuidadoras con el objetivo de hacerlas visibles ante la sociedad y la Ley.


EXIGIMOS:

- La equiparación inmediata del régimen especial del empleo del hogar al régimen general de la seguridad social.
- Cobrar al menos el salario mínimo interprofesional.
- En el caso de los cuidados, necesitamos una actuación de las agencias de colocación bajo parámetros legales.
- Formación y profesionalización de estas empleadas.
- Impulsar la afiliación sindical de estas trabajadoras, la implicación y participación activa de los distintos agentes sociales y sindicales.
- Facilitar la regulación de la situación de las mujeres migradas.
- Que se erradique cualquier tipo de acoso sexual, violencia o discriminación hacia ellas.
- Reconocimiento y dignificación de los trabajos de cuidados realizados por las mujeres.
- Exigimos la corresponsabilidad real y efectiva de los hombres y de toda la sociedad en al ámbito de los cuidados

Es necesario una tarea política y social fundamental que no sólo garantice el bienestar y la cohesión social, sino que también refleje y conduzca a otra lógica: a la producción de una ecuación distinta a la actual que dejaría de ser:

Empleo del hogar + trabajo de cuidados = invisibilidad + desvalorización + precariedad. Es fundamental que se convierta en un trabajo visible, reconocido y digno.

¡Por la dignificación del empleo en el hogar!

Información facilitada por Plataforma 8 de marzo

  

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