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Obras inmediatas
Mucho se está hablando de las nuevas obras que se están realizando o se van a realizar en Granada. Ni qué decir tiene, la problemática que está generando con el hecho de que se va a tener que levantar Granada entera para la construcción del metro ligero.
Pero lo que realmente merece un planteamento serio es que, centros educativos pertenecientes a una institución de tanto prestigio como es la Universidad de Granada, se caigan, literalmente, de viejos. Y no es que un edificio antiguo no tenga encanto. Todo lo contrario. Vengo de la Facultad de Traducción e Interpretación y me parece un edificio maravilloso.
El problema aparece cuando el encanto eclipsa cuestiones tan importantes como instalaciones aptas para impartir clase y créanme cuando les digo, que en mi clases las he echado en falta. Además de que los equipos tan necesarios en la labor del intéprete dejan mucho que desear, cuestiones tan básicas como una silla y una mesa cómodas suponen todo un lujo. Pero no es sólo eso. Los agujeros del techo provocan miedo y estoy segura de que suponen un peligro.
No se trata de quejarse siempre pero en esta ocasión me parece absolutamente necesario porque es la seguridad de mucha gente la que está en juego. Las Facultades de Empresariales, Traducción o Medicina, no cumplen la normativa y con eso no se debe especular.
Centrémonos en lo realmente, ya no solo importante, sino prioritario, y mantengamos el buen nombre y reputación de la que presumimos. Y, por encima de todo, no demos lugar a que ocurra una desgracia para darnos cuenta de ello.
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