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Granada limpia luce más
Tengo una manía horrible y soy consciente de ello. Me gusta llevar los pantalones arrastrando aunque sepa que voy limpiando las calles, por eso, cuando bajo a trabajar cada mañana llego chorreando porque me cruzo por el camino con esos camioncitos tan graciosos que limpian las calles.
Como bien imaginan, hacerme gracia no me hace el ensuciarme el pantalón pero todo sea por una ciudad limpia, por la que dé gusto andar. Es lo menos teniendo en cuenta que presumimos de contar con edificios maravillosos y una cultura y folclore envidiable, con la oleada de turistas que ello conlleva. Por lo tanto, es de obligación que la ciudad vista siempre sus mejores galas en cuanto a limpieza se refiere.
Pero cual es mi sorpresa al descubrir que hay calles de la capital en las que las ratas campan a sus anchas. O sea, que al centro le limpian la cara pasandole el camioncito con el agua que me ensucia el pantalón, y las zonas de menos tránsito que se llenen de ratas. Vaya, eso es como barrer y meter la mugre bajo la alfombra. El problema es que, en este caso, debajo de la alfombra también vive gente.
Ya no sólo por lo desagradable que es el cruzarte con ratas por la calle sino también por el focos de enfermedades y posibles infecciones que es. No estaría de más que un camioncito de 'Granada limpia luce más' se trasladase hasta allí. Vamos, digo yo que a todo el mundo le gusta lucir limpio.
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