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El maravilloso mundo de Fitur
Que me llamen retrógrado e incluso bolchevique, pero no he querido ir a Fitur. Una feria del turismo en la capital de España donde todos intentan vender su mejor sonrisa escondiendo las caries bajo la alfombra. La misma práctica que realizaban las "chachas" antiguas con el polvo debajo de la alfombra. El problema es cuando la alfombra muta en montaña y toda la cantidad de ácaros solidificada, produciendo una epidemia de alergias.
Estimados lectores ir a Madrid a promocionar pueblos con "supuestos" alcaldes corruptos es lo más "in" en el panorama político español. Uno se hace tres o cuatro fotos, se lleva a la señora de compras a Serrano y si coincide en el tiempo, pues un partidito en el Bernabeu. ¿Eso lo pagamos nosotros? Yo todavía no, porque tengo que empadronarme en esta fantástica ciudad que me acogió hace ya más de diez años, pero casi todos ustedes si lo hacen. Su Diputación, generosamente, invita a cincuenta empresarios que no podrían permitirse asistir a tal evento para mostrar sus maravillosos productos en la versión moderna de los comerciantes en el templo que reflejan los evangelios.
Una vez oí que Andalucía se vende sola, que no hacen falta ferias ni mucha publicidad. Fitur está bien encaminada si se mira desde el punto de vista de mostrar que aquí no todo es vino, flamenco, Sierra Nevada y Alhambra. La campaña de la "Nueva Maravilla del Mundo" ya toca un poco las narices. Los títulos no van a hacer que se revalorice un legado que ya se conoce en todo el mundo. No hace falta más publicidad por favor. No hace falta que la gente se haga más fotos, ya os conocemos a todos, siempre aparecéis los mismos. Distinta piel pero mismo pellejo.
Fitur recoge el espíritu de las antiguas ferias del ganado, un mercado de vanidades donde se llevaban los mejores caballos mientras que otros esperaban a la vuelta para ser sacrificados. Hablando vulgarmente: "Que la mierda se quede en casa". Es igual que esa gente que se compra ropa de marca y luego come mal durante todo el mes por ir una vez a un restaurante de lujo. Fitur es el plato estrella de una carta que para muchos significará comer pan con mantequilla el resto del año.
El pan con mantequilla está riquísimo, pero cansa.
JMRojas www.granadaenlared.com
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