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El embrujo madrinil
Pertenezco al selecto grupo de "hijos de padres viejos" con una hermana 16 años. Mis padrinos no tuvieron hijos y realmente ejercen de segundos padres sin regañinas desde mi más tierna infancia. Uno siempre ha sido abundante de carnes y cuando lo ponían a régimen se largaba a casa de Conchi y Antonio (así se llama ella y así se llamaba él) a comerse unos platos de huevos, patatas y salchichas fritas convenientemente regados por litros de refresco de naranja y una buena tableta de chocolate de postre. Posteriormente película en el cine, fuese de verano o invierno, y para cerrar el homenaje hedonístico, sesión de dominó o póker. En esa época no tendría más de 11 años y la felicidad se encontraba en la calle Marruecos de Málaga. Los Reyes eran un duelo a muerte entre madre y madrina para ver quien me compraba la cosa que más me ilusionara, duelo que hasta la adolescencia solían empatar con un máximo esfuerzo de imagicación y bolsillo.
Yo era simplemente un parásito de cariño que con un gesto o una carantoña las llevaba a mi terreno. Pero el embrujo se me fue acabando cuando pasaron los años de cara a mi madre que ya me tenía muy visto, los Reyes pasaron a ser un regalo de ilusión y un montón de ropa interior y colonia. La peor pesadilla de un niño, yo ya no lo era, tendría unos 16, pero el ver calcetines de dos rayas, azules y rojas normalmente, me producía lágrimas del tamaño de un mamut adulto. Pero por otro lado estaba todavía el "embrujo madrinil" al 100% intacto y allí sacaba mi cd´s favoritos, libros que no eran del colegio y mil caprichos de todos los tipos y colores. De hecho hoy con 28 años a mis espaldas sigue funcionando aunque desde que tengo más credibilidad bancaria que Yola Berrocal me vuelvo yo en ella con un lector de dvd por su santo y dios sabe qué para Reyes.
A mi madre me encanta ennervarla, hago un regalo común para padre y madre. Siempre algo que no sea ropa ni colonia, algo de imagen y sonido que en un principio dicen que es inútil y luego ya no saben qué hacer sin su presencia. El ejemplo más claro, un juego de teléfonos móviles y otro de inalámbricos. Este año no diré nada que creo que mi padre a lo mejor pone internet en casa y se entera antes de que Baltasar aparezca por Calle La Unión.
En mi casa, el gordo de las barbas y el traje blanco no tiene lo que hay que tener para entrar, ya que somos muy españoles y las tradiciones son las tradiciones. El aguinaldo si es una práctica habitual de mi señor padre hacia un servidor mi hermana y mis dos sobrinas. Este año yo también he soltado "tela" y eso que mi sobrina mayor, casi me duplica el sueldo. Sin embargo, el orgullo de los Rojas ha quedado intacto.
Si tu novia cumple años el 31 de diciembre como es el caso de un servidor, ya se te amontona el trabajo y no hay paga extra que lo solucione. La vida está carísima y cuando te parece barato un desayuno por dos euros y medio nada es imposible. Ella es un cielo y no me pide nada, pero me puso el nivel muy alto en mi aniversario natal por lo que no puedo aparecer con una postal gigante firmada y una caja de bombones.
En fin, paciencia, que ya sólo quedan diez días de gasto a porrillo. Luego cuesta de enero y rebajas. Yo voy a ensayar por si acaso el "embrujo madrinil" con el cajero del banco.
JMRojas www.granadaenlared.com
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