|
|
Cuando el río suena y las palomas defecan
Líbrese quien quiera pero todos al saco de primeras. Tras la limpieza del río Genil nos damos cuenta de lo peligroso que es dejar a un ser humano con basura a su alcance.
¡Una moto en un río! Colchones, sillas, armarios, muñecos, televisores... Podría parecer el anuncio de un centro comercial y sin embargo refleja el inventario que el alcalde de Granada facilitaba ayer a los medios. Nos quejamos de los impuestos y del tráfico, de setecientos problemas, pero no de la falta de cucharadas de cuidado por los bienes que deberían de darnos como antiguamente se hacía con el aceite de ricino: A la fuerza.
Que las palomitas hagan sus necesidades aéreas sin ton ni son tiene un pase, pero que nosotros, seres racionales soltemos nuestros restos en el cauce de uno de los emblemas de Granada cuando presumimos de vivir en una ciudad de sueño huele mal. Huele a irresponsabilidad, a tirar la piedra y esconder la mano a faltarle el respeto al entorno y a los demas.
El firmante no es nada ecologista pero la lógica es prima hermana en ocasiones de la naturaleza como en el caso citado. Sin embargo ante la medida del Ayuntamiento de expulsar a parte de la población de palomas de la ciudad, algunos "progres" han tenido que poner el huevo (no sé si de paloma o no).
Estimados lectores, no se retiran las palomas porque suelten bombitas sobre nosotros a su antojo sino por el hecho de la cantidad de enfermedades de las que son portadoras y el deterioro que sus excrementos producen en edificios ya sean históricos o no. Pero siempre salen asociaciones del tipo "Amigos de la Paloma Mensajera" o "Save the Pigeon" para abogar por el equilibrio de los ecosistemas y la reproducción de las especies. ¡Manda bemoles!
¿Ecología? Sí por favor, pero acompañada de cerebro.
JMRojas www.granadaenlared.com
|
|
|