Nunca unos poemas se pudieron bailar de tantas formas. El trabajo de Blanca Li junto a todos y cada uno de los integrantes del espectáculo ha hecho vistosos posiblemente los versos más difíciles de Lorca.
Y es que sin ser un experto en la obra del granadino ni tener que analizar cada una de las piezas de la representación, el montaje llega a todos los espectadores en la medida en que nos engatusa como receptores, como si viesemos todas las etapas de un viaje de luces y sombras.
Andrés Marín pasea "flamenco" más allá del charco en la piel del de Fuentevaqueros mientras que Carmen Linares deja unas perlas de gran señora del flamenco. Versos libres en el papel y cuerpos atléticos en el escenario dispuestos a practicar esa misma libertad con ritmos tan variados que pueden llegar a confundir, pero nunca a hacer perder la atención.
Elementos esenciales como el agua, el sudor y la sangre maquetan ambientes y términos como "Burocracia", "Wall Street", "El Bronx" o la deseada "multiculturalidad".
Mural de sudor y sangre (Javier Linares)
Resumiendo, una fiesta para los sentidos de la que se podrá disfrutar hasta el 31 de Agosto en los Jardines de Generalife. Preparen la rebeca que ya refresca.