Noche de jueves en La Válvula. Un lugar agradable para tomarse algo y charlar con amigos mientras se espera uno de los acústicos con que un par de veces al mes nos sorprenden los regentes Juano y Gonzalo. La cita de Luis Arronte se retrasó en el tiempo por una gripe traicionera que pudo haberle jugado otra mala pasada. Los polvos en sobre de una conocida marca farmaceútica nos permitieron disfrutar de su voz.
Arronte comenzó desenchufado y en el centro del bar, al estilo que impuso Jon Auer cuando compatieron escenario hace unos meses en Planta Baja. Una versión de esos señores que se mueven entre el folk y el country. Esos señores que reivindican todos los que supuestamente saben de música en Granada. A sus pies: las huestes de Dylan siguen sin hacerme cosquillas.
Con "Ciencia ficción" llegó el primer trallazo de ternura que esperemos que pronto podamos escuchar acompañado de toda su instrumentación accesoria. El antiguo LAY embruja, y dispone de un registro que le permite atreverse con canciones de féminas como Cat Power (A good woman) o timbres utópicos de la talla de Jeff Buckley (la ausente Grace). Pasamos ligeramente por otros retratos hasta llegar a "Hablar", un tema que impresionó en citas anteriores y que cuajó similar efecto en el pub de la esquina de Plaza Einstein.
Su mix de Badly Drawn Boy es otro momento esperado entre los que conocemos su repertorio al igual que llegar al punto donde nos depara una sorpresa. Ayer tocó dueto con Juano (miembro del grupo sevillano Bombones). Reinvención orquestada de un "clásico" de Sufjan Stevens con la única ayuda de dos voces, una guitarra y un pedal delay. Maravillas del ingenio.
Luis y guitarra, buenas compañías (granadaenlared)
La cosa llegaba al final por el escandaloso ruido que podía formar un chico tocando una guitarra acústica para unas 30 personas en silencio. La música acústica molesta, los "trompos" que los coches hacían por Melchor Almagro, no. Los jóvenes con inquietudes culturales están empenzando a cansarse de que los conciertos que se organizan desde las instituciones sean de los mismos músicos amigos de los mismos políticos de turno y a los que les pagan la misma "pasta" que en los ochenta por tocar las mismas canciones. Muchas propuestas políticas de espacios escénicos y elitismo de todo a cien pero poco conocimiento sobre temas como la subvención de alquileres de salas o rebajas en las entradas de espectáculos menos vistosos que los protagonizados por Miguel Ríos o Rosa.
Ya escribiré algo sobre el tema. El protagonista del artículo cerró con la canción que despide el disco que esperemos salga para finales de marzo. "Destructores" es una declaración de principios amorosos en toda regla. Un modelo de cómo tiene que hacerse una canción. Ovación y cruce de palabras. No es tan tímido como parece, pero todo va en el lote.