La tarde del viernes no fue fría en exceso y un montón de granadinos y visitantes se pusieron en la calle para pasear o realizar la actividad estrella de esta época de año: Comenzar a sentar los pilares de la cuesta de enero.
Más alla de la ironía Granada está preciosa estos días y hasta las farolas de Gran Vía parecen menos feas. Puestos de castañas, alemndras garrapiñadas, columpios ecológicos y cientos de inmigrantes que nos ofrecen sus productos inundan el paisaje nazarí. Hombres estatuas y puestos de artesanía en Plaza Bib-Rambla, yonkis que no saben cantar y lo intentan enfrente de un chico de color que lleva deambulando por varios lugares con un guitarra acústica y su voz por ciertos enclaves y que uno se pregunta que que hace ahí y no sonando por la radio.
Los bares llenos, las tapas frías y la gente que ni siquiera dice perdón cuando te empuja al intentar colarse en tu espacio de barra. Niños ociosos y padres deseando que comiencen las clases.Maestros que cuentan con tristeza los días que quedan para volver a incorporarse y funcionarios que disfrutan de días de asuntos propios.