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Granada - Cuidadora del Reina Sofía dice que no había rejas, por donde se cayó un deficiente, porque 'rompía la estética'Una de las auxiliares de enfermería acusadas por la caída de un joven deficiente mental en el Centro Psicopedagógico Reina Sofía de Granada en diciembre de 2002 afirmó hoy en el juicio que "la Diputación provincial no instaló rejas en las ventanas porque rompía la estética del edificio". Una limpiadora, el médico de guardia y otra auxiliar de enfermería fueron también juzgados por el suceso. Los hechos ocurrieron el 20 de diciembre de 2002, cuando el joven --deficiente mental-- cayó por una ventana del centro Reina Sofía de Granada, accidente en el que se rompió tres vértebras, y no ingresó en el Hospital Clínico hasta el 21, cuando el residente no se podía mover. Las cuidadoras del centro, en el que las ventanas constan de un sistema de seguridad por el que las manivelas para abrir y cerrar las dos hojas son extraíbles --con el fin de que los usuarios no puedan abrirlas-- atendían el día en el que ocurrieron los hechos a 22 pacientes. Según la declaración de los testigos y acusados, las manivelas estaban "en poder del personal de limpieza y del vigilante jurado", aunque había algunas "que se habían perdido". La víctima, que con anterioridad se había "auto lesionado" dada su alta discapacidad (98 por ciento), se precipitó al vacío desde una ventana de un salón adyacente al que, en ese momento, se encontraban las auxiliares de enfermería. El Ministerio Fiscal que solicitó la pena de 12 fines de semana de arresto para los cuatro acusados y la indemnización de 7.000 euros para los padres del joven por las lesiones y secuelas, retiró al término de la vista oral los cargos contra las dos auxiliares de enfermería y el médico. Por su parte, la acusación particular mantiene lo que pedía antes del juicio: la pena de 12 meses de arresto para los cuatro acusados y la indemnización de 7.000 euros por lesiones y secuelas y otros 6.000 para los padres por los daños morales. En el juicio, que quedó hoy visto para sentencia, la limpiadora acusada afirmó que "a mi parecer ese día estaba de descanso". Un hecho que no se correspondió con la declaración de la responsable de la empresa de limpieza Sierra Nevada, que sostuvo que, "según el cuadrante, la acusada era la que trabajó el día de la caída". Los testigos declararon que "visualmente estaba cerrada" y ninguno vio acercarse al residente a la ventana por la que se precipitó al vacío. El médico, también acusado, manifestó que "realizó dos exámenes exhaustivo a la víctima" y no encontró signos evidentes de que "tuviera tres vértebras rotas". A la mañana siguiente, el joven no podía incorporarse, según las cuidadoras que lo atendieron, por lo que se avisó de inmediato al médico que lo derivó a un centro hospitalario. La madre de la víctima no tuvo constancia de lo sucedido hasta un día después de que ocurrieran los hechos, a pesar, según declaró, de que "ante otros incidentes di orden de que me avisaran cuando ocurriera algún percance con mi hijo", sobre el que el resto de testigos coincidió en señalar que "era especialmente "agresivo". A consecuencia de los hechos, la víctima "sólo puede andar unos metros y el resto del tiempo lo pasa en silla de ruedas", según la familia.
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